The Rolling Stones presenta el argumento más fuerte de esta lista a favor del pulso rítmico como eje de una banda. El Rock Hall documenta sus raíces en el blues y el R&B;, y sus incursiones en country, psicodelia y disco. Empieza por Let It Bleed (1969), con “Gimme Shelter”, y sigue con Sticky Fingers (1971) para escuchar otra parte de su etapa creativa más destacada.
Fíjate en cómo las guitarras dejan espacio al ritmo, en vez de convertir cada canción en una exhibición de solos. Los situamos por encima de Sabbath por la variedad de contextos en los que funciona su personalidad musical. Podrían llegar al número uno si el criterio fuera una identidad escénica duradera y el sentido del ritmo. Los dejamos quintos porque las cuatro bandas siguientes nos ofrecen argumentos más fuertes para ampliar las posibilidades de canciones o álbumes completos; la longevidad no resuelve por sí sola esa comparación.
Fuentes: Salón de la Fama del Rock & Roll; Registro de Sticky Fingers.
Foto: Jim Pietryga · CC BY-SA 4.0. Redimensionada cuando fue necesario y recomprimida; la imagen conserva esta licencia.
