John Stuart Mill pregunta dónde termina la libertad individual y comienza el control social. No solo importa el gobierno: también pesa la presión de la mayoría. Empieza por su defensa del pensamiento y la discusión, y pon a prueba cómo su principio del daño distingue desagrado de perjuicio a otros.

Supera por poco a El príncipe porque esa pregunta sirve para muchos desacuerdos cotidianos. Maquiavelo gana al estudiar cómo un gobernante conserva poder. El límite del daño admite objeciones: estamos leyendo filosofía política, no una descripción de la legislación vigente.

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Ilustración de IA: Topnilo / OpenAI. Condiciones. No es una portada.