Ronaldo terminó el Mundial de 2002 con ocho goles, incluidos los dos del triunfo de Brasil por 2–0 sobre Alemania en la final. El brasileño es séptimo porque su mejor fútbol convierte al delantero centro en una amenaza ofensiva completa. El debate enfrenta pico y duración: ¿debe bajar quien no pudo sostener la misma disponibilidad, aunque su mejor nivel parezca extraordinario? Nuestra lista sigue premiando la excelencia prolongada. Si eliges al rival que menos querrías ver corriendo hacia tu defensa en su plenitud, podría estar entre los tres primeros.

Fuente: FIFA.

Foto: Milly barzellai · CC BY-SA 4.0. Redimensionada y recomprimida; misma licencia.