Los Países Bajos de Cruyff quedaron a una victoria del título mundial de 1974. Esa derrota no borra su candidatura: es quinto porque el movimiento y la inteligencia ofensiva son centrales en nuestra idea de grandeza. Evaluamos al jugador, sin sumar puntos por su posterior carrera como entrenador. La objeción es que la influencia puede convertirse en una palabra vaga que sustituya al rendimiento individual. Si priorizas títulos o definición, podría bajar. Si ser grande incluye ampliar lo que pueden imaginar tus compañeros, el quinto lugar quizá sea poco.
Fuente: FIFA.
Foto: Mieremet, Rob / Anefo · CC0. Redimensionada y recomprimida; misma licencia.
