Bergman es sexto por hallar intensidad en un rostro o una conversación difícil. Empieza por Fresas salvajes (Wild Strawberries, 1957), el viaje de un profesor mayor entre recuerdos y autoexamen. Observa cómo los sueños cambian el sentido del trayecto.
Esa precisión psicológica lo pone por delante de Miyazaki. Spielberg gana al combinar intimidad y espectáculo. Si el conflicto interior y la cercanía incómoda son tu criterio principal, Bergman puede subir mucho; su fama de severidad no tiene que decidir tu primera película.
Fuente: BFI.
Foto: Joost Evers / Anefo · CC BY-SA 3.0. Redimensionada y recomprimida; conserva su licencia o condición original.
