Kubrick queda tercero por dar una identidad propia a géneros muy distintos. Empieza por ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, 1964), sátira de la guerra nuclear, y después prueba 2001: Una odisea del espacio (1968). Compara el encuadre cerrado con el silencio espacial.

Esa variedad formal lo coloca por delante de Scorsese. Kurosawa sigue arriba por conectar acción y humanidad. Si prefieres imágenes audaces e ideas abiertas a la cercanía emocional, Kubrick tiene argumentos para ser primero.

Fuente: BFI.

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