Spielberg queda quinto por dar cercanía al gran espectáculo. Empieza por Tiburón (Jaws, 1975), sobre un escualo que amenaza una localidad costera. Observa a quienes esperan el peligro y lo que queda fuera de vista: la tensión no depende solo de la criatura.

Su mezcla de acción legible y emoción supera aquí al cine más íntimo de Bergman. Scorsese gana por la ambigüedad moral. Si priman la narración accesible y la emoción compartida, Spielberg puede ser primero; no hace falta basar el argumento en la taquilla.

Fuente: BFI.

Foto: GianAngelo Pistoia · CC BY-SA 3.0. Redimensionada y recomprimida; conserva su licencia o condición original.