Philadelphia (1993) y Forrest Gump (1994) le dieron Oscars consecutivos al mejor actor, en 1994 y 1995. Son entradas contrastantes: dignidad bajo presión frente a una voz de personaje sostenida con cuidado.

Supera a Freeman por nuestra preferencia por el contraste más amplio entre estos protagonistas. Olivier gana arriba por ambición formal. Quien valore ante todo la cercanía emocional puede colocar a Hanks mucho más alto. La novena plaza evalúa trabajo dramático sin sumar comedia, recaudación ni cariño personal por el actor como puntos adicionales.

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Foto: John Bauld from Toronto, Canada · CC BY 2.0. Optimizada; misma licencia.