Empieza por Tarde de perros (1975), una candidatura al Oscar al mejor actor, y sigue con Esencia de mujer (Scent of a Woman, 1992), su victoria. Pacino combina ansiedad expuesta y teatralidad firme.
Supera a Nicholson porque preferimos esa volatilidad emocional a una personalidad cinematográfica más reconocible. Washington gana arriba por su naturalidad conversacional. Si lo decisivo es adueñarse de una escena, Pacino puede subir. La quinta plaza reconoce distintas energías dramáticas, no una colección de frases famosas.
Foto: Embajada de EEUU en la Argentina (US Embassy of Argentina) · CC BY 2.0. Optimizada; misma licencia.
