Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) es el punto de partida: su Oscar al mejor actor respalda una actuación que mezcla picardía, desafío y vulnerabilidad. La candidatura de reparto por Algunos hombres buenos (1992) permite comparar otra forma de autoridad.

Supera a Hopkins por una pequeña preferencia por esa relación volátil con el espectador. Hopkins ofrece el argumento de precisión más fuerte: invertirlos es defendible. Pacino gana arriba por los cambios de exposición emocional. La sexta plaza valora una personalidad dramática viva sin confundir reconocimiento con falta de técnica.

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Foto: Franz Richter (User:FRZ) · CC BY-SA 2.5. Optimizada; misma licencia.