El Charger Daytona de 1969 hacía visible la aerodinámica con su morro puntiagudo y su enorme alerón. El museo documenta un ejemplar de carretera con V8 de 440 pulgadas cúbicas. Su vínculo con NASCAR explica la forma, pero no atribuye velocidad ni especificaciones de competición a todos los Daytona.

El cuarto puesto premia una solución más integral que el enfoque del Boss 429 en el motor. El Chevelle queda delante por representar mejor nuestra idea de muscle car de carretera. Si prima la competición, el Daytona sube: su forma tiene una función.

Fuentes: Ficha del museo.

Foto: Sicnag · CC BY 2.0. Redimensionada/comprimida.