El AMX de 1969 era la alternativa biplaza de AMC, con V8 de 290, 343 o 390 pulgadas cúbicas. El museo explica su menor distancia entre ejes respecto al Javelin. Ese planteamiento compacto merece entrar, aunque nuestra definición amplia vaya más allá de los muscle cars intermedios.

El décimo puesto refleja menos fuerza según nuestro criterio de influencia, no falta de imaginación. El Challenger comunica mejor la identidad tradicional; el AMX defiende hacer algo diferente. Si prima la originalidad sobre la fórmula establecida, merece subir bastante. Es una alternativa al consenso.

Fuentes: Ficha del museo.

Foto: Michael Barera · CC BY-SA 4.0. Redimensionada/comprimida.