El RX-7 de tercera generación llegó en 1991. Mazda aprovechó el motor rotativo compacto para buscar ligereza y equilibrio. Emplea elementos que giran en lugar de pistones convencionales: interesa esa vía técnica distinta, sin inventarle una ventaja de fiabilidad.

Es quinto por dar una alternativa clara a los seis cilindros en línea. Ponemos por delante la ambición técnica del LFA, aunque los seguidores del rotativo pueden discrepar. La victoria de Mazda en Le Mans de 1991 correspondió al 787B, no a este coche de calle: no le transferimos ese resultado.

Fuente: Mazda · Foto: Aaron Lai · CC BY 2.0. Redimensionada/recomprimida; conserva su licencia.